Ante los ojos del valor

Por Ricardo Rodríguez Ríos y Nicole Díaz González

Hemos visto incontables veces la figura del Che en camisetas, pancartas y murales. Su imagen, retratada magistralmente por Korda nos muestra la estampa de la rebeldía con una mirada muy especial, tanto que ha cautivado a millones. Sin embargo, hay algo que muchos pero no todos saben. Los ojos del Che, esos que han cautivado a millones, no veían al pueblo subiendo la Sierra Maestra, ni observaban los primeros territorios libres de analfabetismo. No. Esos ojos eran testigos de la desolación causada por el terrorismo de la derecha fascista y el imperio, que al hacer estallar el vapor La Coubre el 4 de marzo de 1960 dejó un centenar de muertos y otros dos centenares de heridos.

Son, no nos equivoquemos, los ojos del pueblo cubano al recibir la noticia del atentado contra el vuelo 455 de Cubana de Aviación el 6 de octubre de 1976, en el que murieron los 73 seres humanos a bordo. Son también los ojos de la familia de Carlos Muñiz Varela el 26 de abril de 1979 cuando se enteraron de su cruel y aún impune asesinato. Son los ojos de la comunidad universitaria al ver el cuarto piso de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, aún cuna para muchos y muchas de su conciencia política, casi totalmente destruido por una poderosa bomba hecha estallar el 11 de marzo de 1973. Son los ojos de tantos luchadores y familiares al ver la plaza mayagüezana donde fue atacado un acto del PSP el 11 de enero de 1975. Es la mirada de Chagüi, mártir de Maravilla, y de tantos muertos y desaparecidos luchadores puertorriqueños.

Fueron las miradas que vinieron después de éstas y el amor por la defensa de su patria y la clase obrera las que empujaron a los cincos cubanos y a nuestros patriotas a usar toda arma para defender la dignidad de nuestra gente. Hoy se castiga ese amor en las cárceles de Estados Unidos. Traiciona el gobierno de esa nación el espíritu independentista de sus antepasados y la mirada de su propio pueblo un 11 de septiembre hace ya nueve años. Traicionan a toda la humanidad porque son al fin y al cabo la fuente del terror político alrededor del globo, desde su capital, que debemos tener claro que es Wall Street.

Pero esa mirada del Che siempre ha estado acompañada por una frase: “Hasta la victoria siempre”. Y a pesar de los largos años sin ver a su pueblo y respirar el aire de su patria impuestos a Oscar López Rivera, las torturas al negársele la más mínima muestra de humanidad a Avelino González Claudio, y el aislamiento de Gerardo, Fernando, Ramón, Antonio y René de sus familias, venceremos. Son ellos la mirada del Che que con nuestra ayuda siempre vencerán y volverán, como los demás. Y se reirán y disfrutarán de las olas que bañan a su patria como hizo nuestro querido Carlos Alberto Torres luego de 30 largos años.

Es por los cinco hermanos cubanos y los dos boricuas, trabajamos desde cada rincón del mundo porque no se cumpla un año más de injusto encierro. Cada uno y una, puede aportar a su liberación con tan sólo seguir regando la voz de que hay unos héroes presos que nunca debieron haber sido arrebatados a sus seres queridos, pues trabajaban precisamente porque los ojos de los suyos no volvieran a ser más testigos de la desolación provocada por un enemigo común, el terrorismo enraizado en el imperialismo, el odio y la avaricia. Por ellos, por la libertad de los nuestros, seguimos en pie de lucha en la calle y en el ciberespacio, que permite que la verdad llegue a tantos lugares del mundo y se difunda de pantalla a pantalla, vaya de boca en boca y se instale en cada corazón.

La campaña cibernética Por la Libertad de los Nuestros ha comenzado como un esfuerzo humilde pero ambicioso, que esperamos siga creciendo y pronto salga de la red hacia el mundo tangible en forma de actividades de educación y denuncia, como una extensión del compromiso del Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico.

¡Que vivan ellos, los ojos del Che, de Albizu, de Betances, de Filiberto, de Farinacci, de Carlos Alberto, de Lolita, en fin, sucesores de tantos y tantas hombres y mujeres de valor! ¡Nuestros ojos! ¡Nuestros prisioneros políticos! ¡Que vivan! ¡Y que salgan ya!

*Mensaje leído en “Encuentro con Carlos Alberto”, el 29 de octubre de 2010.

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