Un semillero de héroes

Brigadistas visitan la Finca Birán lugar donde nacieron Fidel y Raúl Castro

Cuando en los campos cubanos todavía no se había disipado el olor de la pólvora ni borrado las huellas de la guerra, llegó a estas tierras orientales  Ángel Castro, un joven gallego, ex – soldado del  ejército, para encontrar la buenaventura que su patria le había negado.

Ubicada en el holguinero municipio de Mayarí, esta finca  hubiese sido una de tantas pero pasó a formar parte  de la historia de la Isla por ser el  sitio donde vieron la luz los hijos e hijas de la familia formada por Ángel Castro y Lina Ruz.

Birán constituyó el segundo objetivo de nuestra vista a la provincia de Holguín y una manera de celebrar en Cuba el 85 cumpleaños del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz.

Si bien hoy el acceso por carretera es rápido, a este remoto lugar, aún rodeado de extensas plantaciones de caña y montañas, solo podía accederse por el angosto Camino Real.

La ubicación de la finca a orillas de la mencionada vía de comunicación -que extendía su trazado hasta Santiago de Cuba- fomentó el desarrollo de la prestación de servicios a los viajeros, paralelo a la actividad agrícola y ganadera. De esa calzada ya vencida por la maleza solo quedan algunos segmentos empedrados con las rocas de algún río cercano.

La primera parada fue en la casa construida para Fidel pero que nunca vivió por encontrarse al frente de la lucha insurreccional.

Durante el recorrido por las instalaciones nos sorprendió el buen estado de conservación de los inmuebles y objetos que han sobrevivido al rigor del tiempo y a los embates de la naturaleza. La presencia del hotel, la carnicería, el bar, la mesa de billar, la casa del telégrafo anexa a la del telegrafista, el sitio para peleas de gallos, corrobora nuestra apreciación.

A cada uno de estos sitios corresponde más una de una interesante anécdota de las travesuras de aquellos muchachos que desde entonces llevaban la semilla de la rebeldía.

La casa grande donde nacieron todos los hermanos Castro Ruz se erige al centro del lugar declarado Monumento Nacional. Lamentablemente no es la original, consumida por un voraz incendio, estamos ante la réplica construida por iniciativa de Celia Sánchez como regalo al Comandante en Jefe.

Dentro se encuentran los muebles donde la familia pasaba las calurosas tardes y la cunita donde nació el hombre que cambió la historia de Cuba y del continente. Las fotografías, adornos y demás indumentaria doméstica, develan la sencillez de sus moradores, pese a contarse como una de los clanes más acomodados de la comarca.

La profunda religiosidad de Lina –la madre-  se hace visible en su habitación, la única en la que no pueden tomarse fotos. Entre las imágenes y estampillas de santos y ángeles sobresale un cuadro con una imagen de José Martí. Desde su improvisada capilla podía con profunda fe por la seguridad de Fidel y Raúl.

La escuela donde Fidel aprendió las primeras lecciones antes de irse a estudiar a Santiago de Cuba  y la tumba de sus padres marcaron la conclusión  de nuestro periplo por Birán.

Nelson Escudero  quedó impresionado por la extensión de la finca pero más aún porque Fidel fue capaz de echar a un lado toda esa riqueza y lanzarse a la riesgosa tarea de hacer la Revolución.

“Esa es una actitud que no siempre se ve entre todos los revolucionarios”, me dijo Nelson de regreso a las guaguas para seguir viaje a Santiago, la Ciudad Heroica. 

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