Santa Clara, ciudad del Che

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Ubicada en la región central del archipiélago cubano, a unos 435 kilómetros de la La Habana, la ciudad de Santa Clara es la capital de la provincia de Villa Clara. Fue fundada en 15…, por un grupo de colonos procedentes de la vecina localidad de San Juan de los Remedios. Hastiados de los frecuentes ataques de corsarios y piratas que entonces pululaban en el Mar de Las Antillas, un grupo de lugareños decidieron fundar una nueva villa, más alejada de la costa para evitar los encuentros con los indeseables hombres de mar.
Cuatro centurias después, en diciembre de 1958 el comandante Ernesto Che Guevara, quien junto al comandante Camilo Cienfuegos estaban a cargo de la invasión al occidente la isla para extender la guerra a todo el país, dio inicio a una colosal batalla para tomar una de las plazas más importantes del régimen de Fulgencio Batista. La victoria del Che en Santa Clara marcó descalabro de la dictadura ya incapaz de detener el avance impetuoso del Ejército Rebelde.
Por la huella dejada allí, donde conoció a Aleida March, su compañera de amor y lucha, no sería ya Santa Clara a secas, sino “La ciudad del Che”.
Julio 2013
Una la colosal escultura de un hombre vestido de campaña, fusil en mano y mirada serena, da la bienvenida a todos los que entran a Santa Clara por la Autopista Nacional. Colocada sobre un pedestal de 16 metros, la efigie del Che Guevara -obra del destacado escultor cubano José de Lázaro Bencomo- tiene 6,8 metros de altura, pesa 20 toneladas y se inserta en un conjunto escultórico cargado de singular belleza y simbolismo.
Presto a emprender la marcha, con el brazo izquierdo enyesado, en la mano derecha un fusil M-1, la estatua mira hacia el sur en dirección a las montañas del Escambray y a Sudamérica.
Iris Menéndez, delegada del ICAP en la central provincia dio la bienvenida a los y las brigadistas, quienes rindieron tributo al Guerrillero de América, colocando un gladiolo en la base del monumento.
Decorado con plantas provenientes de las montañas y cuidadosamente seleccionadas, el mausoleo las selvas y montes en las que se refugió el Che durante su vida como guerrillero. Justo el en centro, la llama eterna encendida por Fidel en 1997, cuando se colocaron allí los restos del revolucionario inmortal y los de sus compañeros de la guerrilla en Bolivia, denominados por el líder de la Revolución como “el destacamento de refuerzo”.
La visita al memorial dedicado a un hombre que ofrendó su vida a la lucha por alcanzar la justicia para todos los explotados y vilipendiados del mundo, dejó una profunda emoción entre los y las brigadistas.
En declaraciones para nuestro blog Leró Martínez de Mayagüez expresó que haber estado allí le despierta “admiración, respeto, solemnidad, y concientización inmediata sobre cuanto nos falta por luchar en Puerto Rico.”
Por su parte, la joven agrónoma Zuleika Rodríguez, recordó que la vitalidad de la plantas era una alegoría a la vigencia de las ideas por las que el Che vivió y murió, y ponderó la presencia entre los combatientes caídos en Bolivia, de Haydée Tamara Bunke, la única mujer de la guerrilla.
“Son muy pocas las palabras que existen para poder decir lo que sentí. Fue una hemorragia de emociones. Respeto, admiración, amor, coraje…. entre muchas más que no te puedo describir. Solo te puedo relatar que la energía que se siente en ese lugar y la energía que generó en mi ser, fueron de mucho simbolismo.”, dijo la trovadora Miriam Pérez.
Pérez comentó además: “mi padre nos crió hablando de las grandezas del Che, Fidel y la Revolución Cubana. Alli todos esos pensamientos se unieron y pude entender las palabras de mi padre quien ya no se encuentra con nosotros. Mientras me encontraba frente al Che solo escuchaba a mi padre hablarme de su grandeza como revolucionario.”
De regreso a La Habana, tras cumplir la misión de ascender al Turquino y participar en las conmoraciones por el 60 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, la brigada se detuvo nuevamente en Santa Clara.
En esa ocasión, los brigadistas acudieron al sitio histórico donde se desarrolló una de las acciones decisivas de la Batalla de Santa Clara: el descarrilamiento del tren blindado.
Justo en la intersección donde fuera neutralizado el intento de la dictadura de enviar armas y parque a los regimientos militares de Oriente, con el objetivo de frenar el avance de los guerrilleros, los integrantes de la Brigada recibieron una pormenorizada explicación de los hechos allí acaecidos en diciembre de 1958. Al concluir realizaron un recorrido por el parque y entrar a los vagones rescatados del tren, en los que son expuestos fotografías, objetos personales, armas y uniformes de los soldados que viajaban el tren.
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2 respuestas a Santa Clara, ciudad del Che

  1. Leer los comentarios de la compañera Miriam Pérez arriba me da cierta añoranza por una niñez en la cual mi padre y mi madre me hubiesen hablado del Ché, Fidel y la revolución cubana. Nada de eso. Como fui criada en los Estados Unidos, mi aprendizaje se dio a través de los medios de comunicación y discursos poco informados y temorosos de la supuesta amenaza de Cuba. Si sentí la presencia del Ché, fue en las imágenes de él que observé aplastadas en las camisetas y gorros de amigxs de la izquierda o de jóvenes que simplemente querían dar la impresión de rebeldía, quizás sin entender el por qué de ser rebelde. Seguramente, no estaban bien informadxs de su trayectoria en Cuba, ni de su presencia, hoy en día, en la memoria colectiva del pueblo cubano, representado por esa llama eterna en Santa Clara.

    Para mí, la visita a Santa Clara, y especialmente al museo ubicado en el memorial del Ché, me brindó un sentido profundo de su legado, no como ícono de un afiche con mirada fija y congelada en el pasado, sino del gran hombre y humano que era…un hombre con limitaciones y frustraciones que tuvo que superar como todxs lxs demás, pero que se retó, se entregó a esa tarea, y tuvo el compromiso para hacerlo.

    Yo empecé la estancia en Cuba preocupada por mi asma. Nunca imaginé subir al Pico Turquino por eso mismo. Pero cuando vi el inhalador del Ché y entendí que en ningún momento dejó que su asma crónico lo descarrilara de su meta, de subir y bajar sierras, de luchar, y en fin, lograr la revolución que tanto había soñado y anhelado, me quedé sin aliento – no por el asma – pero por el asombro de su sacrificio. Y, contemplando ese sacrificio, pensé también en que Cuba no era su país natal, pero lo hizo suyo. Y allí también me detuve a pensar que las familias – y las patrias – no siempre dependen de la sangre de unx, pero sí de las decisiones y los compromisos que unx hace en esta vida, con lxs que te hacen familia, y los lugares que te reclaman a ser patriota, paisanx, hombre…y mujer.

    • Miriam Perez dijo:

      Mary, acabo de leer tus comentarios, y me han causado una mezclas de sentimiento (todos buenos). Yo fui afortunada de crecer en una familia pobre, pero rica en amor a su patria y a la lucha. Para mi tu eres una mas de nosotros una mujer que ama a PR, su cultura, su musica y su gente. Doy gracias a Dios que te puso en nuestro camino, y que fuimos compa~eras de cuarto en Cuba. Perdona que te pegue el catarro…. Un abrazo.

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