Puerto Rico : Nación en Lucha y Resistencia, como parte del Caribe y Latinoamérica

Fernando-CEA

Fernando Quiles

Por: Fernando Quiles

Buenas tardes a todas y todos. Mí nombre es Fernando Quiles, agradezco al colectivo del Comité de Solidaridad con Cuba en P.R., organizadores de este panel educativo, por la invitación y la oportunidad de dirigirme dentro del contexto de esta quinta actividad de Orientación y Reclutamiento para la Vigésima Quinta Brigada Juan Rius Rivera.

El tema es uno muy abarcador e interesante, aunque el tiempo es limitado, trataré de desarrollar dos ideas centrales, antes una pequeña introducción.

La lucha socialista del puertorriqueño la podríamos remontar hasta 1822 con la leyenda del pirata Roberto Cofresí y Ramírez de Arellano natural de Cabo Rojo, una versión caribeña del Robin Hood europeo, según narra el historiador Aurelio Tío. Se documenta que atacaba los galeones que surcaban el mar Caribe y expropiaba las riquezas mal habidas, que llevaban para la metrópoli, estas a su vez arrancadas de las explotadas colonias caribeñas y latinoamericanas, para luego ser repartirlas entre los vecinos más necesitados, amigos y familiares. Una manera de lucha socialista, la expropiación y redistribución de la riqueza.

Luego un 23 de septiembre de 1868 con el Grito de Lares, su autor intelectual, el padre de la Patria puertorriqueña, otro caborrojeño, Don Ramón Emeterio Betances y Alacán de padre dominicano y madre puertorriqueña le exige por las armas al imperio español lo que él llamó “Los Diez Mandamientos de los Hombres Libres”, a mí modo de ver otra manera de lucha socialista. La abolición de la esclavitud que conmemoramos el próximo martes 22 de marzo es una de esas conquistas.

Ya para principios del siglo XX, surge en 1917 como tal el primer Partido Socialista en P.R. un partido esencialmente laborista, liderado por Santiago Iglesias Pantín, con un programa de reformas sociales, aunque con una fuerte inclinación anexionista.

Hace 40 años, en el 1976 lo que fue el Movimiento Pro Independencia, inspirado por el triunfo de la joven Revolución Cubana, se constituyó como el Partido Socialista Puertorriqueño fundado y liderado por Don Juan Mari Brás. Luego de desaparecido, otras organizaciones socialistas aparecieron como el Movimiento Socialista de Trabajadores y el Frente Socialista.

Ahora bien, ¿Cómo nosotros los puertorriqueños, somos el mejor ejemplo del fracaso del capitalismo, como sistema socio-económico? Precisamente ahora, esto cobra relativa importancia, ya que se están dando conversaciones entre los Estados Unidos y Cuba, iniciadas hace unos 15 meses de este intercambio bilateral para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con nuestra hermana República de Cuba.

Es nuestro deber solidario y como revolucionarios, alertar e informar al pueblo cubano sobre los peligros que se ciernen sobre la Revolución Cubana para que no se dejen seducir “por los cantos de sirena” o por el “brillo del oropel” que les estarán mostrando en breve, sobre las supuestas bondades de abrirse al libre mercado, a la privatización, a la globalización y al capitalismo. Nosotros, los Boricuas, al igual que dijera una vez José Martí, “sabemos lo que es vivir en las entrañas del monstruo” y conocemos de primera fuente el fracaso que esto ha sido para nuestro país en todos los sentidos, luego de 118 años de colonialismo.

Segundo, ¿Cómo podemos romper ideológicamente con el pensamiento generalmente equivocado de que somos menos? Nosotros los puertorriqueños conocemos muy bien todo esto, sabemos por experiencia como sistemáticamente los partidos gobernantes, al servicio del imperio invasor, nos han ido ninguneando y desmontando tanto el Estado Benefactor, que una vez tuvimos, como roto el Contrato Social. No podemos decir que estos fueran uno  perfecto  y menos aún de total justicia social. Pero una vez fuimos dueños de algún patrimonio, como lo fueron las Navieras de Puerto Rico, que buscando paliar el efecto adverso de las anacrónicas Leyes de Cabotaje en nuestra economía, fueron adquiridas en 1974 por $176 millones y luego vendidas en 1995 por $29.5 millones, a un Bank Trust, luego de que el gobierno asumiera una deuda (pérdida) de $ 243 millones.

Le entregaron el sistema público de salud a la empresa privada. Con la venta de los hospitales públicos a precio de quemazón, con el espejismo de la implementación de la famosa Tarjeta de Salud, que administran unos “mogules” de los planes médicos, cada vez mas ricos y poderosos. Desmantelaron un sistema de salud pública  de reputación mundial de centros de atención primaria (CDT’s) que cubría toda la isla, hospitales de distrito regionales y sub-regionales, hasta llegar a los Centros Médicos de atención terciaria y especializada. Un diseño de sistema de salud pública que es el mismo que actualmente funciona en Cuba, ahora atendiendo más en la fase de prevención de enfermedades y condiciones, que en el remediativo-paliativo.

Tuvimos también, nuestra propia compañía Telefónica que en el 1992 se vendió el 80 % a la Telefónica de España, y en el 1998 termina por venderse el restante 20 % a GTE en $2,250 millones, posteriormente vendida a Verizon y hoy día es propiedad de Claro de capital mexicano. Ambos monopolios estatales fueron vendidos por los respectivos gobernantes de turno, no sin antes el pueblo dar la lucha, la resistencia y pelea en la calle, como lo fue la Huelga del Pueblo de 1998, experiencia práctica que sirvió a la sociedad civil y a las organizaciones políticas progresistas para rescatar la isla nena de Vieques y derrotar a la Marina de Guerra de los EUA en el 2003.

Posteriormente, nos vendieron la principal puerta de entrada al país, el Aeropuerto Internacional de San Juan, que era lo único que le dejaba ingresos netos a la Autoridad de los Puertos, a la otra empresa Aerostar, un consorcio mexicano, por unos $500 millones y con un contrato de administración por los próximos 50 años.

Nos vendieron a Metropistas, subsidiaria de Abertis, una empresa española, dos de las principales vías terrestres del país, que también era lo único que le dejaba ingresos netos a la Autoridad de Carreteras. En varias ocasiones nos han intentado privatizar el sistema de educación pública, las escuelas públicas, en diferentes modalidades, bajo el esquema de las escuelas charter,  los vales educativos, las corruptas tutorías, etc. Que ahora pretenden justificar con las llamadas pruebas puertorriqueñas. El magisterio aunque fragmentado ha sabido levantar su voz y acción dando la batalla. Hay que destacar a la Federación de Maestros, a Educamos y a Únete por su constante denuncia de las intenciones patronales y sus aliados del sector privado, entre ellos Agenda Ciudadana.

Ahora, bajo una nueva cortina de humo, tienen en la mirilla a la Autoridad de Energía Eléctrica y Autoridad de Acueductos y Alcantarillados con la aprobación de legislación para la supuesta rehabilitación de ambas corporaciones públicas, para dejar entrar por la puerta trasera las APP que se crearían para administrar las partes rentables de cada corporación pública. La intención subyacente es destruir a dos de los sindicatos más combativos, la UTIER y la UIA. Esas mismas aves de rapiña son los que se oponen hoy a proyectos como PREPANET iniciativa que busca masificar y abaratar el costo y el acceso a internet en P.R.

Estimo que luego, le seguirán el turno a la Corporación del Fondo del Seguro del Estado, a la ACCA, ambas apetecidas por la coalición de aseguradoras privadas y desangradas por los gobiernos de ambos partidos, para dejarlas inoperantes y buscar el favor de la opinión pública para proceder a privatizarlas. En el 1815 lo que fue la Real Cédula de Gracia del imperio español, es hoy las leyes 20 y 22 del ELA para atraer y privilegiar los extranjeros.

Todo esto tiene un efecto en la psiquis del pueblo puertorriqueño, haciéndonos creer que no somos capaces de administrar nuestro patrimonio nacional y que hay que arrendarlo o venderlo al capital privado y extranjero para lograr eficiencias y productividad. No conformes con todo esto, ahora nos quieren imponer un Junta de Control Fiscal, para continuar con el atropello y nosotros debemos combatir eso.

Pero no todo está perdido. Nuestra clase trabajadora, que es la que crea riqueza en el país, se las ingenia día a día para sobrevivir y salir hacia adelante, a pesar de que las  multinacionales se lleven anualmente unas exageradas ganancias, una gran tajada de más de $34 mil millones del dinero en circulación en nuestra economía  con la ayuda de los burgueses y pequeños burgueses locales.

Hay cada día mas personas, un gran segmento de nuestra población, que aún no ha emigrado, que no han usado la válvula de escape, herramienta favorita que provee el injusto sistema colonial que tenemos, gente que se levanta todos los días a trabajar, a resistir y a luchar tal y como lo hacen nuestros vecinos caribeños y latinoamericanos. La ama de casa que atiende a su prole, la cuidadora del discapacitado, del envejeciente o del enfermo encamado, la empleada doméstica, el obrero de la construcción, el que vende algo en los semáforos.

Aunque las condiciones para emplearse formalmente actualmente, no son nada favorables, se las inventan, se las ingenian para subsistir y levantar a sus respectivas familias. Ya sea poniendo un chinchorro, un puesto de ventas ambulante, de alcapurrias y bacalaítos, de pinchos al carbón. Un Timbiriche, como dice el trovador Tony Ávila en su canción al cuentapropista cubano.

Son esos, hombres y mujeres que no quieren seguir dependiendo de las ayudas gubernamentales, que no nos dejan salir del ciclo vicioso de la dependencia y que nos mantienen bajo los niveles de pobreza. Un país en el que ni siquiera en los mejores momentos de su artificial economía bajo la sección 936 la tasa oficial de desempleo bajó de un 10 %. Somos un país en el que se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas. Son a estos microempresarios en las comunidades que se las buscan para sobrevivir, a los que acusan a diario de ser evasores, de depender de la economía subterránea o informal, que no contribuyen y ni pagan contribuciones al erario. Los operativos del Departamento de Hacienda han demostrado que es todo lo contrario, que la evasión está en la clase de los ricos y poderosos, esa clase parasitaria que reciben el llamado mantengo corporativo de subsidios, no pagan sus obligaciones y quieren más.

Es hora de que verdaderamente luchemos y rescatemos nuestra economía nacional, se patrocine e incentive a nuestros artesanos, a los artistas del patio que han sido desplazados por producciones enlatadas ajenas a nuestra idiosincrasia,  al pequeño y mediano agricultor de farináceos, de frutas, vegetales y hortalizas, al criador de vacas, cabras, ovejas. Al productor de pollos, huevos, conejos. A los pescadores mediante el fortalecimiento de cooperativas de tipos diversos para el rescate de la autoestima como pueblo, como nación, que redunde en la creación y generación de fuentes de trabajo para nuestra juventud, produciendo localmente productos frescos, sanos y saludables libres de transgénicos, para satisfacer el consumo interno, sustituyendo las importaciones, generando demanda agregada y riqueza interna que se pueda quedar circulando en nuestra economía nacional. ¿Para cuándo te pregunten, de qué vamos a vivir en la República Socialista? Podamos dar una contestación articulada y coherente.

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